Miro mi cara en el espejo, una mueca de enojo la recorre… pero inmediatamente una media sonrisa aparece. ¿Reír o llorar?
¿Qué es lo que quieres hacer, porqué no te mueves, qué te sucede? Le estoy hablando a mi cuerpo, inmóvil se mantiene frente al reflejo de la ventana, buscando un hilo de sol. Pero no me contesta siquiera con un suave movimiento. Petrificado como nunca antes lo había visto acomoda sus partes y se sienta en el piso.
¿Qué está pasando? Por qué motivo no se mueve, cual es la razón para quedarse ahí sentado como si nada quisiera hacer, como si todo acabara.
¡Levántate! ¡Te lo ordeno! ¿Por qué desobedeces mis órdenes? Acaso no soy yo quien debe hacerte levantar. Pero si yo no puedo… por más que lo intente nada puedo hacer.
Hemos pasado ya casi 48 hs., mi cuerpo no quiere siquiera levantar un dedo. Parece cansado, pero yo… yo aquí estoy, esperando… no puedo hacer otra cosa, espero a que él se decida qué es lo que quiere hacer. No sé si mucho podré aguantar. Ya siento poco a poco desvanecerme también. Minuto a minuto, lentamente estoy sintiendo que pierdo fuerzas.
Otro día hemos pasado mi cuerpo y yo sentados al filo de la ventana. No logro entender todavía qué es lo que espera, pareciera que se queda ahí sentado esperando algo, como si algo necesitara para moverse. Yo no le soy de mucha ayuda, encerrada aquí, dentro de él no puedo hacer nada, si al menos me dejara salir. Quizá en ese momento todo cambiaría y algo podría yo hacer.
Ha pasado casi una semana… siento que poco a poco voy despegándome de él. ¡Momento! ¿Qué está pasando? No lo entiendo, un leve dolor recorre todo mi ser. ¿Qué será? … Poco a poco me estoy despidiendo de mi cuerpo, ¿debe haber llegado el momento en que salgo para ayudarlo?
Si… despacio… lentamente… voy saliendo al exterior. Ya desde fuera lo miro. Su rostro ahora refleja una sonrisa, pero no puedo moverlo, me están llamando, debo irme. ¿Y dejarlo ahí tirado?
Ellos se ocuparán de él… ya no podremos seguir juntos… yo por un lado, el por el otro… es parte de la vida…
Juan Ignacio Sansinena escribió,
noviembre 1, 2011 @ 5:18 pm
“Otro día hemos pasado mi cuerpo y yo sentados al filo de la ventana. No logro entender todavía qué es lo que espera, pareciera que se queda ahí sentado esperando algo, como si algo necesitara para moverse”
…muy bueno!
Natilu... escribió,
noviembre 4, 2011 @ 12:02 am
Gracias!! estuve leyendo tus escritos, muy interesantes!!! me gustan!!